Jesús sacia tu sed (Completo) – Mimi Lima


Jesús sacia tu sed (Completo) – Mimi Lima

Introducción:

Hoy nos sumergimos en las profundidades del Evangelio según Juan, capítulo 4, versículos 13 y 14. En estos versículos, Jesús comparte con una mujer samaritana una verdad transformadora que sigue resonando en nuestros corazones hoy. Permítanme compartir con ustedes un mensaje inspirador titulado «Agua Viva que Sacia Tu Sed».

Texto Bíblico: Juan 4:13-14 (RVR1960) «Jesús le respondió y le dijo: Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.»

Video:

YouTube player

I. Sed que Perdura: El Agua Mundana

Jesús inicia señalando la limitación del agua terrenal. Aquellos que beben de los pozos de este mundo, por más refrescantes que parezcan, experimentarán una sed que persiste. Las riquezas, placeres y logros temporales pueden satisfacer momentáneamente, pero dejan un vacío que clama por algo más. ¿Cuántos de nosotros hemos sentido esa sed insaciable en nuestra búsqueda de significado y propósito?

II. El Regalo de Jesús: Agua que Satisface Eternamente

En contraste, Jesús ofrece un regalo divino: «el agua que yo le daré no tendrá sed jamás». Esta agua no es pasajera ni superficial; es una fuente inagotable que fluye desde el corazón mismo de Dios. Jesús no solo habla de una satisfacción momentánea, sino de una saciedad que perdura en la eternidad. Él es la respuesta a la sed más profunda de nuestras almas.

III. La Fuente que Salta para Vida Eterna

La promesa culmina con la imagen de una fuente de agua que salta para vida eterna. Esta es una imagen de renovación constante, de vida que brota sin cesar. Jesús no solo ofrece satisfacción, sino también transformación continua. Beber de esta fuente significa experimentar una vida renovada y abundante que trasciende las circunstancias temporales.

IV. Aplicación Práctica: Beber y Compartir el Agua Viva

La invitación de Jesús es clara: «El que beba del agua que yo le daré.» La acción de beber implica una respuesta personal. Hoy, les animo a beber de la fuente que solo Jesús puede proveer. No solo es para satisfacer nuestra sed, sino para que podamos convertirnos en canales de esa agua viva para otros sedientos.

Conclusión:

En un mundo sediento de significado y esperanza, Jesús se presenta como la fuente que satisface nuestra sed más profunda. Que podamos abrir nuestros corazones a esta verdad transformadora y beber del agua viva que fluye de Él. Y, a medida que experimentamos esta saciedad divina, que podamos convertirnos en portadores de esta agua viva, compartiendo la esperanza y la vida eterna con aquellos que nos rodean.

Que el Señor nos bendiga y nos llene con Su agua viva hoy y siempre. Amén.