Desde este día te bendeciré – Pastor Luis Bravo

Desde este día te bendeciré – Luis Bravo

Introducción

Hageo 2:18-19 nos recuerda la promesa de la abundancia divina y la fidelidad de Dios hacia su pueblo. Es un recordatorio de que, incluso en momentos de tribulación y desafíos, podemos confiar en que Dios cumplirá sus promesas y nos bendecirá abundantemente cuando busquemos su voluntad y perseveremos en la fe. Esta enseñanza es un recordatorio atemporal de la gracia y la providencia de Dios en la vida de aquellos que confían en Él.

Hag 2:18 Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón.
Hag 2:19 ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

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La Promesa de la Abundancia Divina

En estos versículos, Dios a través del profeta Hageo, ofrece una promesa de abundancia divina para el futuro. Él insta al pueblo a considerar su situación actual y a reflexionar sobre cómo han tenido que enfrentar la adversidad, incluyendo la falta de salario y la falta de paz en sus vidas.

La promesa implícita aquí es que, a medida que el pueblo continúe con la reconstrucción del Templo y obedezca a Dios, experimentarán una transformación en su situación. Dios promete que habrá una bendición abundante que vendrá sobre ellos, una vez que el Templo sea reconstruido y que ellos se mantengan fieles a Su voluntad.

Aplicación en la Vida Moderna

Aunque estos versículos tienen un contexto histórico específico, su mensaje sobre la promesa de la abundancia divina puede aplicarse a la vida moderna. Nos recuerdan que, incluso en tiempos de dificultades y desafíos, Dios es fiel a sus promesas y está dispuesto a bendecir a aquellos que buscan su voluntad.

Este pasaje también destaca la importancia de la obediencia y la perseverancia en la vida espiritual. Al igual que el pueblo de Israel debía continuar con la reconstrucción del Templo a pesar de las dificultades, nosotros también debemos perseverar en nuestra fe y obediencia a Dios, confiando en que Su promesa de abundancia se cumplirá en el momento adecuado.